¿Qué quieres ser de mayor?

Muchas veces cuando sois pequeños o jóvenes. os habrán preguntado: “¿qué quieres ser de mayor?”. ¿A que sí?.

Yo de pequeño, quería ser muchas cosas, y al final me quedé en nada, pero cuando tienes un hijo, tienes la esperanza de que puedas aconsejarle o ayudarle para que no cometa los mismos errores que tú.

Yo de joven solo pensaba en pasármelo bien, y los estudios los dejé de lado. Los profesores decían de mí que era muy inteligente pero que la vagancia me podía. Ya cuando tuve que decidir entre hacer formación profesional o ir al instituto, en lugar de pensar que sería lo mejor para mí, lo que me llevó a elegir el instituto fué que todos mis amigos iban a ir allí. Consecuencia de esto, lo pasé fatal, saqué unas notas bastante malas y repetí un curso. Ellos iban aprobando y siempre fueron delante de mí. Pasaron la selectividad y estudiaron en la Uni una carrera y ahora todos tienen buenos trabajos. Yo me quedé por el camino (tercero de BUP), y empecé a trabajar. Al año de trabajar, me fuí a la mili y perdé el trabajo que tenía. Dando tumbos trabajé en un par de cosas, hasta que encontré un trabajo estable (estuve 14 años), pero como llegó la crisis se fué todo por el aire y volví al paro. Como me quedé con una mano delante y una detrás, volví a estudiar, pero esta vez con la experiencia y el palo que me llevé cuando era joven, y lo aproveché. Hoy en día tengo un título, y tengo un oficio en el que nunca he trabajado, y por ello tengo trabajos esporádicos en Correos hasta que saque la plaza.

¿Porqué os he soltado todo este rollo?. Porque como padre voy a aconsejar a mi hijo para que no cometa los errores que yo cometí. Que estudie, y que aunque posiblemente por la época que le va a tocar vivir, le cueste encontrar trabajo, pero que estudie que yo no quise darme cuenta pero es importantísimo.

La única cosa que me entristece es que cuando el sea mayor, yo ya seré un viejo, y posiblemente esté ya en “la rampa de lanzamiento”, y no pueda saber que le deparará el futuro, pero lo que si se, es que haré todo lo que esté en mi mano para que sea un hombre de provecho y buena persona.

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La matanza de Texas

Tranquilos que no os voy a hablar de pelis de terror, ni de cosas por el estilo, pero el primer día que oficialmente fui papá, pensaba que lo iba a pasar mal, pero no fue así.

Cuando veo una gota de sangre, empiezo a sentirme como si estuviese dentro del Titanic en plena tormenta, o como si llevase media hora montado en la noria o algo peor. DIgamos que mi kriptonita sería la sangre.

¿Qué porqué os cuento todo esto?. Veréis.

Siempre se ha dicho que uno de los mejores momentos en la vida de un padre, es cuando ves por primera vez salir a este mundo. Yo estaba emocionado porque iba en unos minutos a saberlo. Ni se me pasó por la cabeza si habría sangre o no.

El médico me llamó para que entrase ya al paritorio, ya que mi mujer estaba allí. Antes de entrar me vistieron de gala: gorro verde, pantunflas verdes y chaqueta verde. Me sentí como esos psicópatas de pelis cutres de las tardes, pero fue momentáneo porque al ver a mi chica se me olvidó todo eso. Me puse a su lado donde me indicaron, y la ayudé a controlar cuando tenía que empujar. Su mano estrujaba fuertemente la mía e incluso una vez llegó a hacerme daño (en esos momentos las mujeres, no se de donde, pero sacáis una fuerza brutal. O eso, o yo soy muy blandengue). El médico me dijo: “Mira ven, ya sale la cabecita”. Me asomé, y pensé que se me iba a hacer todo blanco e iba a caer al suelo como un peso muerto. Aquello parecía una escena de “La matanza de Texas”. Sangre por todos lados, compresas, gasas, un cubo. Pero no. El simple hecho de ver a mi peque, hizo que obviara todo eso. En otro momento al que hubiesen tenido que atender es a mí, pero fue la primera vez, que mi hijo, sin querer hacerlo, me ayudó.

En ese momento aprendí, que el nacimiento de un hijo, es lo más maravilloso del mundo. Ese momento se queda grabado en la mente para toda la vida, y ahí, mi pequeño me dió la primera lección (de muchas que lleva ya), me enseñó que no hay que rendirse nunca, porque él salió y sin saber nada, reptó por la barriga de mi chica con gran esfuerzo y consiguió llegar al pecho y comer de él.

Y, como no, me despido con una canción

Probando probando 1, 2, 1, 2

Hola a todos y todas los que, a través de twitter y gracias a la Comunidad del Globo, sabéis de mí.

Antes que nada, como ser agradecido es de bien nacidos (y yo creo que lo soy), quería agradeceros a todos y todas vuestra ayuda cuando os la pedí para ver que nombre le ponía al blog. Me disteis muchos nombres, a cual mejor, pero el más votado, digamos que también era el más mediático y encima tenía merchandising y esas cosas, y eso me echó atrás a la hora de escoger el nombre, así que me decanté por el segundo clasificado, que era: Que despadre.

Después de los agradecimientos, os voy a comentar lo que va a ser el blog (o lo que tengo pensado, porque de momento se me está haciendo una muralla configurar esto). Bien, como sabéis, es típico decir que “los niños no vienen con un manual debajo del brazo”, y además de típico es verdad, porque de lo contrario, en 4 años y pico yo no lo he visto por ningún lado. La idea de ser papá no es la misma antes de serlo, que cuando ya tienes en tus brazos a esa cosita pequeñita tan llorona, que lo primero que hace nada más salir al mundo es llorar (la verdad es que si yo saliese ahora, me volvía para adentro sin pensármelo dos veces). La vida te da un vuelco de 180 grados y digamos que (al menos en mí), algo ha cambiado, y eso es lo que voy a tratar en este blog. Voy a contar mi experiencia como papá, como pensaba que sería y como es realmente.

Voy a intentar no hacer las entradas muy largas para no aburrir y cualquier consejo que me déis será bienvenido.

Preparando la primera entrada de verdad, y buscando afotos y cositas bonicas que pueda ir poniendo, nos vemos pronto (o eso espero). Ah una cosa más, alguna vez os pondré canciones que le gustan a mi peque, y ahí va la primera (y ahora si que ya no os doy más la lata):